sábado, 2 de julio de 2016

Art Hotel Cumbres de Ballena, en la cima del paraíso



Aca voy a mechar mis apreciaciones copn una nota de Francisco N. Juárez ,. que escribe tan bien y conoce bien de lo que habla , usualmente en el diario La Nacion . Quiero contarles de qué se trata el paraiso : es el hotel-art Cumbres de la Ballena, en lo más alto de las 50 hectáreas de la sierra del Diablo y cerca de Portezuelo, en Uruguay, esta al tope de una belleza panorámica disponible a casi 350 metros sobre el nivel de mar, desde donde se avista cerca de 100 kilómetros de litoral marítimo que, por la noches, enhebra las luminarias costeras de Punta del Este y hasta de José Ignacio. Suma los estrellados reflejos de la laguna del Sauce, la pista y los despegues que operan del Aeropuerto Internacional y titilan luego contrastados con las serranías de Piriápolis.

Este hotel tiene 17 habitaciones de lujo y un centenar de metros cubiertos con sectores de techo de cristal a cielo abierto, como los que protegen el jacuzzi interno. En la terraza privada de la suite, otro jacuzzi prodiga el placer sedante en la terraza y bajo el sol.

Todas la habitaciones tienen sectores privados como terrazas , decks, desayunador, vestidor, equipo de audio CD Bang & Olufsen digitales y el espacioso baño, con duchadores separados además de una bañera tradicional y jacuzzi interna y externa ya señaladas. Un dia que fui al hotel, la dueñla me dijo que estaba allí pasando su luna de miel nada menos que la hija del director de Conaprole, la empresa láctea mas importante de Uruguay .

Por una llamada al 00598 42-78689, o en Buenos Aires al 4331-8621) se pueden reservar habitaciones rondando los 400 dolares con desayuno para dos.

Cumbres de la Ballena está a cargo de Ivanna Holjevac experta en gastronomía y hotelería e hija de los creadores del lugar: Ana María Cherubini de Holjevac e Iván Holjevac, sus padres.

Ellos compraron la cumbre. Iván, arquitecto croata, diseñó la primera vivienda y luego yuxtapuso una secuencia ecléctica de elementos decorativos para este mirador en tres plantas, rodeado de varios espejos de aguas ornamentales, arcos y estatuas, que se suman a la gran piscina y su deck, conjunto que en ventana, terraza o pasadizo es un sitio espectacular de los paisajes marítimos en más de 180 grados.

Se llega desde la ruta interbalnearia entre Punta del Este y el aeropuerto, si se desvía en la rotonda que a la derecha da a la ruta pavimentada 12. Hay que recorrerla poco más de 3,5 kilómetros y a la derecha se hace el desvío pavimentado que trepa el empinado cerro.
En el camino, una sorpresa bien uruguaya : unos 300 metros antes de la ultima curva de trepada, hay una subida en la cual , si dejas el auto parado en puntom muerto, este sube solo . Descubris el lugar porque en temporada altya siempre hay unh auto parado comprobando el truquito. ¿ Como va a subir solo una cuesta ? ¿ Hay un imán ahi ariba, aparte del hotel ma´s lindo del mundo? Algunos dicen que es un efecto optico, y que la aparente subida en realidada es una bajada. Es otro de los misterios uruguayos .
El hgotel tiene otrra uruguayez , que es que le da la bienvenida a los curiosos que uiqrena recoerrerlo, sin cobrar unos pesos por eso ( Carlos Paez Vilaró nos hace la chanchada de cobrara la entrada para chusmear su Casapueblo, segun los encargados " para preservar la intimidad de los pasajeros" ...vamos, si asi fueran no te dejarian pasar ni pagando!)
Su amplio restaurante, que bautizaron Soleado, es famoso por sus ventanales de techo a piso y, sobre todo, por su comida gourmet de cocina franco-italiana, y esata abierto a todo publico. Los habitués recomiendan los risotto y la sopa de cebollas cocida -bien reducida con vino blanco-, que sirven gratinada con tostadas al queso gruyére. También goza de prestigio un medallón de lomo saltado a la sartén con échalotes al vino tinto, un filete de mero saltado o el salmón rosado grillé. Una comida llega hasta los 60 dólares o más, en tanto que los tes del lugar -famosos por sus abundantes y exquisitos salados y tortas- resultan un festín acompañados por champagne, a 32 dólares. La carta de vinos es un tema aparte : muestran botellas de dos mil dolares .
La historia del lugar podría reconstruirse a partir de los rincones de cada sala y desde el ingreso primerizo en el lobby, donde lucen desde los postigos helénicos traídos de la isla Santorini -ese paraíso del Egeo- hasta un macizo ajedrez trabajado en Polonia con gubias artesanales, patria también de otras expresivas tallas de formas humanas, coloridas y en una pieza. Abundan los querubines que repiten inocencia y un tramo de frontispicio de figuras celestiales que conviven con vigas de barcos de otros tiempos.
El bar es también marino: su mostrador es la gran tabla de una borda envejecida, pero que conserva sus cornamusas, como para que de allí se amarren quienes saben que el cóctel preferido llegará en sus genuinos componentes. Un mayúsculo arcón como si albergara los caudales soñados por los filibusteros puede ser, en cambio, un lugar de reserva de buenos vinos, tesoro al fin.
La mano de Iván, el arquitecto dueño de casa, está en cada paso, con la inspiración heredada de Tata, su padre dinamitero-constructor en los montes del Zillertal del Tirol. El reclutamiento de infinidad de objetos de arte testimonia la viajada vida de Ana María Cherubini, la esposa de ascendencia ítalo-francesa, que nació en Ramos Mejía y se crió en Mendoza. La hija Ivanna, que fue chef, heredó los hábitos culinarios de la abuela paterna, Baba, que fue cocinera en un campamento minero.
Es, indudablemente, un lugar diferente para gente diferente. También un spa, con sauna finlandés, pileta de hidromasaje climatizada a 40º C, salón de relax y sala de aparatos con bicicletas estáticas, escalador lifetimes programable y control cardiovascular, además de otros equipos para musculatura y massage service .

La piscina deck posee servicio de bar y quienes deseen usar muscularmente la comarca pueden hacer mountian biking e hickinng. En 5 minutos se desciende hasta el tee del 1 del Club del Lago y sus canchas de tenis y paddle o las playas de Portezuelo y Solanas.

Pero lo mejhor que tiene le Cumbres de ballena ( ademas de su entrada con puertas balinesas sobre un estanque , su exquisito buen gusto, su ambientacion y su mezcla de estilos folk y fashion ) son los crepúsculos , que vistos desde su terraza llena de almohadones y sofas balineses , duran más. Los uruguayos lo disfruatn con un caro té Twinings . Los más chetos, sonrbiendo champagne. Quien les habla, sacando fotos. Y todos, ricos y no tanto, rompemos en aplausos con cada puesta de sol desde este lomo de ballena que navega sobre una costa hermosa.



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