sábado, 2 de julio de 2016

Playa

Cerros de Piriápolis



A diferencia de otros balnearios de la costa uruguaya Piriápolis no solamente ofrece muchos kilómetros de playas de diferentes características sino que además se encuentra rodeada de cerros que no solo le otorgan a la fisonomía del balneario su peculiar silueta, sino que además nos proponen el desafío de alcanzar su cima lo que sin lugar a dudas se trata un hermoso y saludable paseo al aire libre para todas las estaciones del año.

Cerro del Inglés (San Antonio). Si bien es conocido por el nombre de “San Antonio” su nombre oficial es Cerro del Ingles. La denominación popular de San Antonio viene dada por la capilla que se encuentra en su cima, la cual fue erigida en honor a éste Santo. Es el cerro más característico del balneario, ya que no solamente es el más próximo sino que en buena parte de su falda se encuentran construidas importantes viviendas, modernas e históricas. Tiene 135 m de altura, y para llegar a su cima es posible hacerlo caminando, en auto o en medios de elevación (sillitas) que parten desde la zona del Puerto.

Otros puntos de interés en el propio cerro son la Virgen de Stella Maris (que se encuentra a mitad de camino hacia la cima) y la Gruta de los Patos, accesibles también por una escalinata desde la Rambla de Punta Fría.

Desde su cima se pueden observar diferentes vistas del balneario, siendo muy recomendable ascender a la hora del atardecer para disfrutar de increíbles puestas de sol.



Cerro del Toro. Otro de los cerros que caracteriza y rodea a la ciudad de Piriàpolis es este cerro que se eleva 250 mts sobre el nivel del mar. Este cerro también pude ser recorrido hasta su cima. La primera parte del trayecto (hasta la fuente del Toro) es accesible o bien a pie o en vehiculo, y de allí en adelante hay que continuar a pie entre escalinatas y senderos naturales trazados entre la vegetación autóctona. La Fuente del Toro, que le otorga el nombre al cerro, es un toro fundido en hierro de tamaño natural del cual surge de su boca un chorro de agua mineral, a la cual Piria le atribuyera propiedades terapéuticas.En su base se encuentra la Fuente de Venus, una réplica de la fuente existente en Villa Paravicini en Italia. La subida hacia alguna de las cimas del cerro (tiene 3 cumbres) desde la Fuente del Toro debe hacerse con anticipación a la caída del sol ya que bajo la vegetación del cerro hay menor luminosidad


Cerro Pan de Azúcar. Inconfundible por sus paredes de piedra y la cruz de 35 m de altura que se encuentra en su cima, el Cerro Pan de Azúcar se hace visible desde casi todos los rincones de Piriápolis. Sus más de 380 mts. de altura pueden ser recorridos a pie por senderos entre bosques y piedras, con adecuada señalización. Una vez arriba, también podemos ingresar por una escalera en caracol hasta los brazos de la cruz .En la base del cerro se encuentra una de las reservas de fauna y flora autóctona más importantes del Uruguay. Allí se encuentran en su habitat natural, animales autóctonos del Uruguay, en muchos casos, especies extinguidas o en peligro de extinción. En ella se ha llevado adelante con éxito el proyecto de reproducción y cría en cautiverio del venado de campo. No solo el ascenso al cerro sino también la reserva y su entorno se tratan de excelentes paseos de verano o para una escapada de fin de semana, que seguramente disfrutarán grandes y chicos. Para llegar hasta su base (donde se encuentra además la Reserva de Fauna) debemos tomar la Ruta 37 que une Piriàpolis con Pan de Azúcar y recorrer unos 5 km.

Cerro del Burro. También conocido como cerro de la virgen ya que en su cima existe una imagen de virgen a la cual algunas personas realizan ofrendas. Está ubicado detrás de Playa Verde y Playa Hermosa, se trata de un cerro muy agreste, al cual se puede acceder solamente caminando (también es un buen sendero de Mountain Bike). Se eleva 170 mts sobre el nivel del mar y desde su cima se pueden observar claramente los balnearios cercanos. Es un excelente desafío para una jornada de actividad al aire libre. Se accede desde Playa Hermosa, subiendo por la calle del costado de la Hostería hasta el final. Observando con atención van a encontrar sobre su mano izquierda un sendero y un cartel que indica el acceso


Las Sierras de las Ánimas son una larga cadena de cerros que comienza en la confluencia de las rutas Interbalnearia y 9 y se extiende hasta el departamento de Lavalleja. Entre los cerros más conocidos se encuentra precisamente el Cerro de las Ánimas, el segundo punto más alto del Uruguay con sus 501 mts. De altura. El acceso al mismo se encuentra sobre la ruta 9 a la altura del Parador Los Cardos (se puede divisar yendo hacia el este sobre mano izquierda una portera al costado de Subestación de Electricidad). Existe un sendero para su ascenso, el cual también puede ser asistido por guías. El camino consiste en 6 km de ascenso hasta “el mirador” entre montes criollo con abundante flora nativa, existiendo tramos de piedra suelta, rocas, raíces, cruces de pequeñas cañadas y tramos de pasto principalmente en la cima y la base. Desde allí se puede apreciar vistas de todo el departamento, entre otros Punta del Este, Arroyo Solís, Pan de Azúcar y Balnearios. Podremos observar allí Halcones, Calandrias, Cardenales azul, Cuervo de cabeza colorada, éstos darán el marco sonoro a lo largo del camino. Con suerte podremos ver algún zorro u otros animales salvajes.

Para visitarlo les sugerimos visitar la pagina www.sierradelasanimas.com donde podràn saber màs sobre esta experiencia de "trekking" inolvidable donde recorrerán el Camino Real que los conducirá al Cerro de las Animas, llamado antiguamente "Mirador Nacional", dónde hallarán los vestigios de aquella historia.
El mas hermoso rincón de la Sierra de las Animas, cerrado por décadas para su conservación y protección y después de comprobar que nuestros visitantes respetan las normas de conservación necesarias, hoy abre sus puertas para que todos lo puedan disfrutar. En el podrás recorrer en una galería de flora nativa, muy sombreada, especial para el verano, sin grandes pendientes, que en una hora y media de caminata te lleva a un lugar desconocido para muchos, Cañadón de los Espejos, un hermosísimo arroyo serrano, de aspecto virgen y selvático. Una verdadera belleza, con sus 8 hermosas piscinas, dónde 3 de ellas que se alimentan unas a otras con cascadas formando una escalera de agua, nunca visto en Paseo Sierra de las Animas.
...y por sobre todo en las sierras, se inicia el contacto pleno con la naturaleza, solos, en familia, con amigos o en grupos, infórmate en nuestro sitio web www.sierradelasanimas.com, sobre las condiciones para realizar el paseo con comodidad y seguridad, y los días de visita.


Cerro del Indio. Es el cerro que se encuentra exactamente detrás del Cerro San Antonio, tiene unos 100mts de altura. Existe un programa de cabalgatas para recorrerlo y llegar hasta su cima.
Paseos - Ecología en rescate
Cuando la preocupación mundial por salvar a las especies en vías de extinción es cada vez mayor, Piriápolis nos ofrece la oportunidad de encontrarlas cara a cara y compartir con ellas un momento de sus vidas, rodeados de su entorno natural. Descubra en este recorrido que la salvación de muchos animales terrestres y marinos, aves y reptiles puede comenzar en Pan de Azúcar y Punta Colorada.
S.O.S. Rescate de Fauna Marina
Llegando a la rotonda de Punta Colorada, sobre la playa se encuentra S.O.S.
Rescate de Fauna Marina. Allí se pueden apreciar aves, lobos marinos, pingüinos y tortugas de mar, todos ellos en vías de recuperación, antes de ser
devueltos a su medio natural.
Reserva de Fauna Autóctona
En la ruta 37, justo en la base del Cerro Pan de Azúcar se ubica con más de 600 animales, la Reserva de Fauna Autóctona y Centro de Recría, donde se encuentra el rebaño de venados en condición de semi-cautividad más importante del mundo, además de numerosas aves y una colección de serpientes.
También se pueden solicitar guías para visitar las pictografías indígenas, el túnel del trencito de Piria y los talleres de las canteras de granito.
Consejo 1: el ascenso al cerro (487 metros de altura) es más que tentador,
pero es necesario comenzarlo temprano.
Consejo 2: las hamacas y los juegos también son tentadores para los más
chiquitos.
Criadero de Yacarés
Por la ruta 9, adentrándose 600 metros en el paraje Cerros Azules, se encuentra, de reciente formación, la entrada al Criadero de Yacarés y la posibilidad de hacer una visita guiada.
Paseos - Arte y Naturaleza
Descubra el cautivante paisaje serrano con las grandes y pequeñas sorpresas que ofrece la naturaleza. Disfrute de una galería de arte al aire libre y participe de la creación artesanal local. Recorriendo la ruta 37 llegamos a Pan de Azúcar.
Esta ciudad es un museo al aire libre, donde distintos artistas han pintado los muros de las casas. Podrán observar murales de Fontanarrosa, Sabat, Parisi, Páez Vilaró y Tola Invernizzi. Siguiendo por la misma ruta, nos encontramos con la ruta 60 que lleva a Minas. Antes del mojón del kilómetro 20, se encuentra el único camino hacia la izquierda (está señalizado) que conduce a una embotelladora de agua mineral y la estancia “Vistas del Betel”. Allí nos esperan visitas guiadas, paseos a caballo y paradores.
De regreso tomamos a la derecha el camino entre los dos puentecitos, así podremos recorrer Nueva Carrara, lugar de donde se extrajeron los mármoles para el Palacio Legislativo. (Por los demás tesoros que guarda Nueva Carrara infórmese allí.)
En este lugar, es común ver a los artesanos trabajando en mármol y granito. Entre este punto y el próximo pasaremos por un puente angosto por el que sólo pasa un vehículo, a la derecha encontraremos un casco de estancia viejo y el ingreso a los Pozos Azules de la Sierra de las Ánimas.
Siguiendo el camino, se llega a Gerona, kilómetro 110 (conocido como El Camino de los Artesanos). Aquí, los lugareños ayudados por la naturaleza crean bellas artesanías. A la izquierda, antes de pasar las vías del tren, una estación de ferrocarril nos hará sentir que el tiempo se detuvo en ese lugar.
Es recomendable la visita a “La vertiente del ángel” (viniendo por la ruta 9, en el cruce de la Interbalnearia tomando hacia Punta del Este), otra de las vertientes de agua natural mineral de la zona y además huerta orgánica. Continuando por la ruta Interbalnearia, encontramos un acceso a Piriápolis por la ruta de los Arrayanes: un camino que nos deja en la rambla, luego de transitar entre los cerros que mueren en la playa.
Total del recorrid 60 kms.
Paseos - Castillos e Iglesia
Recorriendo los castillos de la zona y una iglesia que nunca fue iglesia, se podrán conocer las leyendas y cuentos que forman parte de la historia de Piriápolis. Por la Rambla de los Argentinos hacia Playa Hermosa, a la altura de “Proa al Mar”, salimos de la ruta a la izquierda.
Bordeando el mar veremos el Castillo Anagnostis, donde se filmaron escenas de la película argentina “Asesinato a distancia”. El entorno de “Proa al Mar” y la vecina Playa Verde merece una recorrida a pie; se trata de un balneario que parece detenido en la historia con sus casonas, caminitos entre frondosos árboles y playas escondidas.
Cómo llegar al castillo Pitamiglio
Se encuentra a escasos kilómetros de Piriápolis. Para llegar habrá que retomar la Ruta 10 hacia Montevideo y girar a la derecha en dirección a Estación Las Flores. El castillo es una extraña edificación, tan extraña como la personalidad de su original propietario, quien también erigió en Montevideo en la Rambla Gandhi, otra construcción con su mismo nombre, la cual alimenta las más variadas fantasías. El Arq. Pitamiglio fue un reconocido alquimista de comienzos del siglo XX, dejando el legado en los misterios de sus obras. Bien vale detenerse en la ruta y observar detenidamente su fachada, así como la hermosa panorámica que desde allí se aprecia.
Cómo llegar al castillo de Piria
Por el mismo camino y antes de pasar las vías del tren, debemos doblar a la derecha para tomar la ruta 73 o Camino Central. Recorriendo 6 kms. de caminos entre serranías, con el Cerro de las Ánimas atrás y el Pan de Azúcar a la izquierda, cruzando puentecitos, bosques y chacras que venden dulce y miel, llegamos a Ruta 37 donde doblamos a la izquierda llegando al castillo. El Castillo de Piria fue inaugurado en 1897, y desde 1979 se permite hacer una visita guiada para interiorizarse con las primeras épocas del “Balneario del Porvenir”. Se pueden observar muebles, diferentes objetos y vestimentas de época. Fue residencia del fundador, y desde allí se puede observar la zona que oficiaba como centro neurálgico de la producción agrícola y de explotación mineral. Volviendo por ruta 37 hacia el mar, encontramos la Iglesia de Piria (ubicada en lo que sería el centro de la ciudad según el diseño del empresario) la cual nunca llegó a ser consagrada como templo. Es una imponente construcción nunca terminada y con leyendas de todo tipo y tamaño, en un lugar que domina toda la zona.
El recorrido total comprende 25 kilómetros. Hacerlo en horario diurno permite apreciar las bellezas y particularidades de la zona y sus construcciones.
Paseos - Piriápolis místico
Don Francisco Piria fue iniciado a temprana edad en la sabiduría de la alquimia gracias a su tío, un monje jesuita. Con el tiempo diseñó una ciudad que demuestra sus profundos conocimientos dentro de un marco geométrico preciso.
Lugar 1
El camino comienza en las escaleras de la base del cerro San Antonio llegando a la Gruta del Ave Fénix. Luego continúa hasta encontrarse con la virgen Stella Maris, en donde mediante una oración le pedimos asistencia para el resto del camino.
Lugar 2
Luego de subir a la carretera, a la izquierda descendemos por la ruta hasta llegar a Avenida de Mayo. Allí doblamos a la derecha y nos dirigimos hasta la fuente de Venus, pidiéndole por nuestro corazón.
Lugar 3
En la fuente del Cerro del Toro, luego de entrar en el descanso debajo de Tauro (quien simboliza a la tierra), tomamos asiento en los tronos de los costados dejando que el agua corra debajo de nuestros pies descargándonos y aquietándonos.
Hombre Acuario (simboliza el agua). Subimos los 33 escalones por los costados hasta llegar al sello del sol, nos acostamos en el altar, meditamos y pedimos renacer. Luego, subimos los 26, 22 y 32 escalones siguiendo hasta el felino Leo (simboliza al fuego) y continuamos subiendo hasta encontrarnos con el águila (simboliza el aire) .
Lugar 4
Hotel de baños (colonia de vacaciones). Busca un camino en negro (nigredo) en laberinto con el blanco (albedo) siente el amarillo (citrinitas) y llega al rojo (rubedo) en clave de sol. La flor de lis te guía. La cruz te protege llegando a la rosa la obra.
Lugar 5
Catedral ruta 37 – encuentra un sello de primer estrella, mensaje que todo alquimista puede poner luego de lograr su oro. Rosetón de 8 pétalos.
Lugar 6
Castillo de Piria ruta 37 – busca la liebre – rosetón de 8 pétalos – una puerta a la nada – camina por los jardines – medita debajo de las dracenas drago.
Lugar 7
Argentino Hotel – guardianes en la entrada de fuego y aire – lo denso y lo sutil – cuenta los escalones – entra por la derecha, sal por la izquierda – busca el símbolo de Urano – encuentra los senderos en un lugar dorado.



Paseos - Trilogia de fuentes
En este circuito se visitan:
• Tres vertientes de agua mineral natural con cualidades revitalizantes.
• El templete de San Antonio (santo que siempre ha escuchado a las solteras
cumpliendo milagrosamente sus pedidos).
• La imagen de la virgen en María Rosa Mística, Stella Maris y de los Milagros.
En el Cerro del Toro, a 100 metros sobre el nivel del mar (se puede acceder en auto), está la Fuente del Toro. Se trata de una escultura hecha en París por un discípulo de Rodin, en la cual brota una vertiente de agua fresca, siendo el momento oportuno para saciar la sed. Al descender por la misma calle, a la izquierda se encuentra la segunda fuente: la Fuente de Venus, réplica de la estatua original que se encuentra en Villa Paravicini, Italia.
Tomando Avenida De Mayo, a la izquierda se llega a ermita de María Rosa Mística.
De allí se llega al Cerro San Antonio, donde a 500 metros de distancia y a 70 metros de altura se encuentra la Virgen Stella Maris, también llamada “de los pescadores”, lugar donde Piria colocó la piedra fundacional de la ciudad.
En la cartografía, este lugar se llama Punta Imán ya que causa alteraciones en
el norte magnético y las brújulas enloquecen. Descendiendo por la escalinata de granito, a mitad de camino está la tercera de las fuentes de agua mineral: la Gruta de los Patos. Continuando el ascenso hasta la cima, está ubicado el Templete de San Antonio.
Consejo: tómese tiempo para disfrutar de la vista hacia los cuatro puntos cardinales, algunos dicen que es la mejor vista diurna y nocturna de Piriápolis, y sin dudas la más fotografiada.
Al descender tomamos la Rambla hacia el sol poniente hasta Playa Verde. Allí encontraremos sobre la ruta una pequeña capillita de techo amarillo, en la que se encuentra la Virgen de los Milagros.
Total del recorrido 13 kms.
Apto para efectuarlo por completo en auto, en horas del día hasta el atardecer, sin restricción de edad.



Paseos - Sierra de las Animas
En una experiencia de "trekking" inolvidable recorrerán el Camino Real que los conducirá al Cerro de las Animas, llamado antiguamente "Mirador Nacional", dónde hallarán los vestigios de aquella historia.
El mas hermoso rincón de la Sierra de las Animas, cerrado por décadas para su conservación y protección y después de comprobar que nuestros visitantes respetan las normas de conservación necesarias, hoy abre sus puertas para que todos lo puedan disfrutar. En el podrás recorrer en una galería de flora nativa, muy sombreada, especial para el verano, sin grandes pendientes, que en una hora y media de caminata te lleva a un lugar desconocido para muchos, Cañadón de los Espejos, un hermosísimo arroyo serrano, de aspecto virgen y selvático. Una verdadera belleza, con sus 8 hermosas piscinas, dónde 3 de ellas que se alimentan unas a otras con cascadas formando una escalera de agua, nunca visto en Paseo Sierra de las Animas.
...y por sobre todo en las sierras, se inicia el contacto pleno con la naturaleza, solos, en familia, con amigos o en grupos, infórmate en nuestro sitio web www.sierradelasanimas.com, sobre las condiciones para realizar el paseo con comodidad y seguridad, y los días de visita

Bosque de ombúes








Remontando el arroyo Valizas hacia la laguna, se encuentra esta agrupación de ombúes, colosos entre los árboles, que forma un auténtico bosque y reservorio natural. Desde la ruta hay excursiones que parten a descubrirlos.

Hacia un bosque especial

En el kilómetro 267 de la ruta 10 se encuentra la agencia Monte Grande, que ofrece paseos guiados al famoso bosque de ombúes. Para llegar allí subimos a una lancha que nos conduciría, remontando el arroyo Valizas, hasta el punto donde comienza la Laguna de Castillos; allí se encuentra el Monte de Ombúes.

Nos encontraremos con lo que constituye un proyecto único en el mundo: el fomento del desarrollo del ombú como única especie en el terreno. El sotobosque ha sido podado, de modo que las lianas que cuelgan de los árboles, los nudos de ramas intrincadas, la multitud de hojas y semillas, todo pertenece exclusivamente al ombú.


Nuestro guía, un Olivera

El proyecto está a cargo de la familia Olivera, que en una época poseía todo el terreno alrededor de la Laguna de Castillos. Hoy en día, en su sexta generación, Juan Carlos gestiona con dedicación el legado familiar y ha convertido el terreno que heredó en una verdadera reserva ecológica.

Cuando descendemos de la lancha frente a la entrada del bosque, nos recibe Marcos, otro miembro de la familia, que se ha formado en la ONG Provides para poder llevar adelante el proyecto del bosque de ombúes. Nos guiará por entre los árboles explicándonos detalladamente la vida del ombú y respondiendo a nuestras inquietudes.

"Es un grupo con intereses muy diversos", nos comenta con una sonrisa apacible a quienes estamos juntos en esta excursión. Algunos consultan acerca de los usos medicinales de las hojas y semillas del ombú, otros están en busca de insectos peculiares que se encuentran en esa zona o desean aprender más acerca de la madera de este árbol tan especial.


El árbol cambiante

Ocasionalmente, el ombú convive con el coronilla, otro árbol autóctono.
De pronto nos encontramos frente a una imagen impactante: los dos gigantes unidos en un abrazo, creciendo juntos desde hace años. Marcos nos habla entonces también de esta especie, que se encuentra sólo en un par de casos en el monte -recordemos que es prioritario el crecimiento del ombú. Él conoce el bosque como la palma de su mano.

Adentrándonos, nos encontramos con árboles que se fusionan -y nuestro guía explica esta paradoja exclusiva del ombú-, con lianas gruesas y largas que forman curvas pronunciadas y se unen al árbol por ambos extremos; “las lianas de diablo”. Los enormes huecos entre las raíces de los árboles, formaciones extrañas junto a los troncos -que resultan ser bacterias-, todo en el bosque plantea un sinfín de enigmas.


Despedida afectuosa

Al dar comienzo al camino de vuelta, se siente un poco de nostalgia, ya que se está muy bien dentro del bosque, bajo la sombra espesa que atenúa el calor del medio día, rodeado del aroma dulzón de la vegetación. Pareciera mentira que hace 10.000 años el suelo que pisamos era parte del lecho del océano Atlántico.

Antes de subir a la lancha, nos reciben con empanadas y chorizos, los aperitivos típicos del campo en Uruguay. Marcos nos da un último dato: cómo distinguir un ombú de un gomero o un baobab. Desde ese día, al pasar junto a un ombú solitario el recuerdo de este refugio se presenta y no deja de conmovernos. Aprendimos algo más en la vida
La agrupación más grande de ombúes en la región del Plata se ubica a orillas de la Laguna de Castillos. El monte de Ombúes se extiende en una franja de 20 kilómetros y el Estado tiene a su cargo la preservación de una pequena superficie; el resto se encuentra en campos privados. Esta difícil tarea está a cargo del primer guarda parque del país, Juan Carlos Gambarotta. Se propone visitar el monte a través de un entretenido paseo en bote por las aguas del arroyo Valizas. En verano, las excursiones son diarias, mientras que en invierno se realizan únicamente los fines de semana.
El paseo tiene una duración aproximada de una hora y media y su costo es accesible, siendo ideal para realizarlo en familia. El punto de partida del recorrido es el puente sobre el arroyo Valizas, que conecta la laguna de Castillos con el Oceáno Atlántico y se ubica en el kilómetro 267 de la ruta 10. Desde allí, varios botes salen rumbo al monte de ombúes en horarios diurnos, siempre que se cuente con un mínimo de seis pasajeros.
La laguna de Castillos es el refugio natural de variadas especies animales que tienen en la vegetación de pantano y en el monte criollo su hábitat. El recorrido en bote, desde el puente hasta el monte natural, no alcanza a los cinco kilómetros. El calado del arroyo promedia en los tres metros, aunque se presentan pozos de entre ocho y nueve metros de profundidad. El agua del mismo varía en su grado de salinidad, debido a su mezcla con agua proveniente del mar.
Según los conocedores del lugar, allí se pesca corvina, pejerrey, lenguado, bagre y camarón en los meses de otono y cangrejos y siri en la primavera. El arroyo se destaca por la limpieza de sus aguas. Apenas iniciado el viaje se aprecian junto a sus orillas ranchos de pescadores. Luego de un par de curvas, se observa el ganado que pasta plácidamente en las márgenes del arroyo. Enmarcan el entorno palmeras butiá y varios bosques de eucaliptos dispersos en el paisaje. Se respira un aire con aroma a campo y con un poco de suerte se pueden divisar biguás, teritos reales, gansos, flamencos rosados y gaviotas entre otras especies de aves. En esta zona del departamento de Rocha es posible observar la mayor parte de las aves que habitan el territorio nacional. Unos 10 minutos después de comenzar la travesía se ubica, a mano derecha, un casco de estancia donde se destacan eucaliptos y frondosos transparentes.
Más adelante, luego de cruzar el límite de un alambrado que se extiende a ambos lados del arroyo, se divisan los ombúes hacia la derecha. Pocos minutos más tarde, la embarcación se detiene junto a un sencillo muelle de madera. Allí, hacia la izquierda, se ubica el monte de ombúes. Si el grupo de visitantes es pequeno, es probable que el guarda parque del monte lo acompane a recorrer el sendero marcado a través de los imponentes ombúes. De lo contrario, la guía y responsable del grupo será el propio botero que se encargó del traslado. En los meses de verano, alrededor de 14000 personas llegan al monte de ombúes y de marzo a diciembre su número alcanza a 1000 visitantes. Durante el recorrido se verán ejemplares de tala trepador, coronilla, chal-chal, canelón junto a más de 300 especies arbóreas. los ombúes, con edades que oscilan entre los pocos días y 500 anos, son las estrellas de este monte.
El visitante podrá observar y sacar fotografías sin desviarse del sendero marcado. El guarda parque es el encargado de la conservación de este ambiente natural y mostrará satisfecho los nuevos ejemplares de ombú, de apenas días de existencia. La reproducción de la especie en el resto del monte se ve dificultada por el ganado que come las plantas recién nacidas. Cuanto más anejo es el ombú, más amplio es el hueco interior. Su madera es poco consistente y no sirve para lena. Ombú proveniente del guaraní - umbú - y las especies originarias de Paraguay y Misiones. Luego de la conquista, se extendió en la región del Río de la Plata. La fauna del lugar se caracteriza por la presencia de zorros, zorrillos, manos peladas, comadrejas, gatos monteses y lagartos entre otras especies. El área comenzó a reservarse en 1991 en el pequeno sector del monte que se encuentra en la órbita estatal y ofrece al presente un atractivo recorrido.
Esta es la versión html del archivo http://www.guayubira.org.uy/monte/seminario/ponencias/Gambarotta.pdf.
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SOBRE EL MANEJO DEL BOSQUE DE OMBÚES DE ROCHA
El bosque de ombúes que bordea gran parte de la Laguna de Castillos, ha pasado a ser
uno de los bosques naturales más visitados del país. Lo que sigue, refiere al pequeño
predio estatal del Refugio de Fauna Laguna de Castillos.
Los visitantes nacionales y argentinos desde el comienzo de las visitas encontraron
llamativo el hecho de hallar un bosque dominado por los ombúes. Y eso se debe a que
el ombú es considerado por el común de la gente como un árbol de las pampas o del
campo abierto. Actualmente y desde hace varios años, viene creciendo el porcentaje de
turistas de ultramar que quieren visitar el bosque de ombúes, porque si bien no es cierto
que se trate de un árbol típico de los campos abiertos - los que se ven han sido en su
mayoría plantados, por eso suele haber ruinas o taperas en su cercanía - son muy pocos
los bosques naturales dominados por esta especie.
La distribución natural del ombú comprende Uruguay, el noreste de Argentina, el sur de
Brasil y algo de Paraguay. En esa zona bastante grande, los ombúes se encuentran por lo
general en muy baja densidad dentro del monte, ya sea galería, de quebrada, en los
talares o la selva subtropical.
¿Por qué se formó un Bosque de Ombúes rodeando a la laguna?
No sabemos. Pero es interesante notar que hay un bosque de ombúes muy parecido en la
isla Bastián que está situada en los bañados de Santa Teresa. Allí, al igual que en el
bosque que nos ocupa, los árboles están sobre una leve elevación y rodeados de
bañados. El otro caso muy conocido es el del Bosque de Ombúes del Cerro Arequita.
Allí los árboles están a media altura sobre el cerro y en terreno rocoso, o sea en un
ambiente totalmente distinto a los anteriores. También hay bosquecillos de ombúes en
otras partes del país, pero por lo general se ven menos de una decena de ejemplares
dispersos dentro del monte. La cosa es que al contrario de lo que sucede con los demás
árboles nativos, la presencia de un bosque de ombúes no es predecible con el estudio de
una carta geográfica ya que no siguen ningún patrón específico de suelos y cota
altitudinal.
El estudio de los bosques es totalmente distinto al de, digamos, un pastizal. El científico
que estudie una pradera natural encontrará novedades significativas con el correr de las
estaciones del año y notará cambios importantes en años secos o muy húmedos.
Algunas especies serán dominantes unos meses y luego serán reemplazadas por otras,
pero cuando uno estudia bosques, la cosa es muy diferente. Los ciclos son muy largos,
porque también son muy largas las vidas de los árboles. La vida del investigador queda
corta para poder explicar algunas características de los bosques naturales. Los procesos
en vez de durar meses o estaciones, duran décadas y hay ciclos que duran cientos de
años en repetirse.
Cuando llegué al bosque de ombúes en marzo de 1991 el impacto que había provocado
el ganado era enorme. Los árboles que había eran en su totalidad maduros o
sobremaduros -decadentes- la mayor parte del suelo en la zona umbría estaba desnudo y
donde daba el sol la cobertura era de pasto bermuda, una plaga de origen africano.
La primera medida de protección fue alambrar el predio y retirar todo el ganado.
Al año ya habían germinado los primeros arbolitos y al tercer año comenzaron a
aparecer palmas butiá. Mas adelante se agregaron otras dos especies que no contaban
con ejemplares en el predio: el arrayán y el curupí.
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Ya desde los comienzos se hizo evidente que las únicas especies que demostraban tener
menos facilidad para reproducirse eran justamente las dominantes: el ombú, dominante
por su tamaño y segundo numéricamente y el coronilla, dominante en número.
En cambio, las especies que cuentan con cientos de renovales son justamente las que
participaban con menor número de individuos en aquel bosque que encontré a la
llegada: canelón, guayabo blanco, tembetarí y chal-chal.
¿A que se debe eso?
No lo sabemos, lo cierto es que las condiciones actuales del monte de ombúes son
distintas a las que hubo en el pasado, o sea, a las que hubo cuando se formó el tipo de
bosque que todavía hoy podemos ver por cerca de veinte kilómetros bordeando la
Laguna.
¿Qué cosas cambiaron? Bueno, para empezar faltan unas cuantas especies de mamíferos
que indiscutiblemente influirían en el monte, aunque no sabemos como. Esas especies
son: puma, jaguar, ciervo de pantano, lobo grande de río, oso hormiguero grande, pecarí
y aguará-guazú, a lo que en el caso concreto del bosque de ombúes debemos agregar
venado de campo, guazú-birá y hasta carpincho. No hay que pensar que porque un
animal es de bañado no influye en el bosque próximo. En otros países se ha aprendido
mucho últimamente sobre la enorme influencia que algunos mamíferos hacen en los
bosques. Solo por hacer un breve comentario puedo mencionar el caso de que, aunque a
muchos les cueste creerlo, los lobos en el P. N. Yellowstone están beneficiando la
presencia de sauces a orillas de un río y los árboles próximos a algunos ríos de Alaska
son mucho mas altos que los situados algo mas allá, debido a la influencia de los restos
de pescado dejados por los osos.
En Uruguay me consta que los carpinchos cortan las raíces de los higuerones, por lo que
en un bosque donde haya una buena población de carpinchos será menos probable que
los higuerones estrangulen muchos árboles.
Otros casos muy evidentes de interacción son el ñandú como dispersor de semillas de
ombú y butiá y el zorro de monte como dispersor del butiá.
¿Cuántos nutrientes de cuerpos de animales eran antes transportados bajo los ombúes
por los jaguares y pumas que gustan de comer a la sombra? ¿La falta del guazu-birá no
provocará el crecimiento desmedido de algunas especies de enredaderas que el ciervito
tiene controladas en otras áreas?
Agreguemos a eso otra cosa que suele pasar inadvertida.
Toda la zona estaba poblada por indígenas, ¿Cómo influían ellos en el bosque de
ombúes?
El hombre ha hecho incendios de pastizal en todos los pastizales del mundo y es muy
posible que también los hicieran aquí.
El bosque de ombúes, si bien es largo, es muy angosto, teniendo unas pocas decenas de
metros de ancho. Por eso, es muy posible que fuera atravesado por los incendios que
podrían provocar los indios con el fin de facilitar el crecimiento de pasturas verdes
atrayentes para venados y ñandúes.
Los ombúes no sufren mucho los incendios de poca temperatura y poca duración, o sea,
los de pastizal. Y como toleran el fuego, podrían haber ido ganando terreno si es que las
especies acompañantes del bosque morían con los fuegos, algo posible.
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También el bosque podría estar sufriendo otro cambio. Las interacciones mutuales
planta-animal son algo sumamente importante, pero que también suele pasar inadvertido
cuando se trata de insectos influyendo sobre la composición de bosques. Las abejas
nativas que influyeron durante milenios en nuestra vegetación ya no están mas. Su lugar
ha sido tomado por las abejas europeas, pero, ¿ realmente han tomado su lugar? No
sabemos si las dos especies de abejas tienen los mismos gustos o inciden de la misma
manera en el ecosistema bosque natural. Por eso no sabemos si la actual gran
regeneración de las especies de árboles que no son los que dominan el monte
actualmente se debe a la falta de abejas nativas (o a la superabundancia de las exóticas).
Otro problema de manejo es la presencia de algunas especies vegetales exóticas. En el
pequeño predio estatal hay cardos europeos, una enredadera (Anredera cordifolia) muy
invasora y algunos pastos.
Los cardos casi han desaparecido gracias al manejo con caballos, la enredadera está
muy bien controlada y casi desaparecida, pero los pastos son dominantes en la parte
soleada del monte.
Se me ocurrió que el mejor combate del pasto bermuda dentro del monte era irle
quitando sol. Por eso se plantaron algunos coronillas en los claros donde hay mas pasto
y con el correr de los años la propia sombra de los árboles debilitará y luego desplazará
al pasto. Pero se necesitarán decenas de años para que eso pase. El problema de las
especies exóticas será el mas grave dentro de unas décadas y los bosques naturales del
Uruguay podrían no ser mas naturales dentro de cien años.
Si bien en Uruguay no es posible hacer cortas de cierta monta de bosque natural sin
contar con el permiso especial, a menos que se comience muy pronto con el combate
masivo de ligustros, paraísos, pinos, azareros, acacias y tantas otras especies como la
simpática madreselva, por mas que nadie corte un coronilla, perderemos nuestros
montes naturales -como dije- quizás en cien años.
Bosques habrá y hasta podrían tener mas superficie que los actuales, pero las especies
serán otras.
Con todo lo expuesto queda claro que la conservación del bosque de ombúes no es algo
fácil.
Siempre oímos que la conservación de la naturaleza requiere de contar con información.
Eso es muy cierto, el problema es que rara vez cuentan con esos conocimientos quienes
administran o llevan adelante la conservación de un espacio natural. Y eso no es porque
no estén informados o sean malos profesionales, es porque esa información suele faltar.
Pero como la conservación de la naturaleza no puede esperar a que se generen los
conocimientos científicos, mas que nada en un país donde las ciencias biológicas están
lejos de ser una prioridad, quienes estamos a cargo de esos espacios tenemos
obligatoriamente que hacer lo que se llama manejo adaptativo, o sea tomar acciones y
ver sus efectos. Después de todo, el término ecología de la conservación habrá sido
inventado por un biólogo, pero la metodología ya era hecha por conservacionistas de
áreas protegidas.
En otros países el manejo adaptativo salvó de la inminente extinción a varias especies
de ungulados que con poblaciones “Nadir” de unas pocas decenas pasaron a los miles de
ejemplares en cincuenta años.
Durante los primeros ocho años de protección se mantuvo fuera del predio cercado todo
tipo de ganado. Luego comencé a ver que los pastos se habían dispersado mucho por el
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suelo del bosque y eso parecía impedir la reproducción de los árboles en las zonas
donde el pasto era mas alto y denso.
En cuanto a los bordes del bosque es mínima la aparición de nuevos ejemplares mas allá
de los que pueden crecer bajo las ramas de los ya existentes, tratándose de muy pocos
chal-chales cuyas semillas han logrado atravesar el colchón de pasto bermuda. Eso
sugiere que el ancho actual del anillo del bosque de ombúes no perdió grosor pese a la
gran presión ganadera. El terreno puede inundarse a ambos lados del bosque y eso sería
uno de los factores limitativos en el desarrollo de su grosor.
Tomando en cuenta que todos los grandes y medianos herbívoros nativos con excepción
del ñandú estaban ausentes del bosque de ombúes tomé la decisión de poner dos
caballos y ver que comían.
Así fue como aprendí, que pese a la gran diferencia de peso entre un caballo y un guazú-
birá o un carpincho, el efecto que hace un caballo dentro del monte favorece la
reproducción de los árboles. Eso es así porque come el pasto, impidiendo que éste
ahogue a los arbolitos durante sus primeros años de vida ( un coronilla puede ser
vulnerable al pasto por mas de 7 años) y porque los caballos, no comen ni hojas de
palmera ni ramas de árboles, salvo los potrillos que lo prueban todo. Hay caballos que
pueden tener preferencia por ramitas tiernas de Lantana o ceibo, pero eso se soluciona
poniendo los caballos dentro del monte unas tres o cuatro semanas al año. De esa forma
el mucho mayor tamaño de los caballos se compensa con la presencia una menor
cantidad de días al año, en el entendido que el guazú-birá estaba presente en el monte
todos los días.
En cambio los vacunos hacen un uso del ecosistema muy diferente. En una ocasión
cinco vacas entraron al bosque de ombúes y estuvieron allí tres días. En tan corto
tiempo comieron las ramas de la mayoría de las palmeritas, comieron los tallos de casi
todos los ombucitos, comieron ramas de varias especies de árboles y por supuesto,
también comieron pasto. Las ovejas perjudican mucho la renovación del monte, porque
comen los brotes o los ejemplares jóvenes hasta de las especies mas espinosas.
Durante unos cuantos años nos preguntamos que pasaba con la reproducción de los
ombúes. Tanto en marzo-abril, como en setiembre-octubre había casi todos los años dos
eventos de germinación masiva que ocupaba cada espacio del monte que estuviera libre
de cobertura vegetal. Esos espacios son pocos, en general, los costados del sendero, las
materia en descomposición de ombúes muertos, los montoncitos de arena dejados por
los tucu-tucus y poca cosa mas. Pero no muchos días después los moluscos y los
crustáceos terrestres habían eliminado a la totalidad de los arbolitos germinados.
Pero la gran creciente del año 2002 marcó la diferencia. La inundación mató muchas
plantas herbáceas y abrió claros dentro del monte, pero los ombucitos germinaron
especialmente sobre los bordes y bajo coronillas debilitados. Al contrario de lo que
sucedía hasta entonces, estos ombucitos alcanzaron un metro y medio o dos metros en el
primer año de vida. Parecen ser las inundaciones cortas lo que favorece la reproducción
de los ombúes, ya que las largas matan a los individuos adultos y a los jóvenes de una
inundación anterior.
Varios coronillas han muerto o quedado muy debilitados tras las inundaciones y son
muy pocos los renovales de esta especie, por lo que por ahora parece ir mermando
dentro del predio, si bien aun domina el monte en cuanto a su número.
Hasta ahora hemos hablado de los aspectos biológicos, pero toda discusión sobre el
manejo de un área protegida debe incluir la variable uso público.
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Suele suceder que un monte natural vaya perdiendo sus atractivos a medida que se hace
mas usado por el público.
La libre instalación de carpas, la colecta de helechos y otras plantas, la corta de ramas o
árboles vivos para hacer leña e incluso las heridas hechas en los troncos para colocar
hachas y machetes pueden deteriorar mucho un sitio y por los ciclos largos que
caracterizan a los bosques, esas cicatrices durarán mucho tiempo.
La parte estatal del Bosque de Ombúes se encuentra en el sitio que era mas utilizado por
los pescadores de camarones de la Laguna de Castillos. Como el predio ya era del
Estado y no había protección, la tierra de nadie era usurpada por todos.
Durante años, la parte mas cercana al Arroyo Valizas albergó muchos campamentos de
pescadores que duraban al menos tres meses y donde el fuego se hacía con coronilla y la
basura era dejada en el lugar.
Afortunadamente debo decir que tras mi llegada como encargado del sitio nunca mas se
acampó allí y ningún pescador volvió a recoger leña verde o seca del interior de la parte
cercada.
En cuanto a los visitantes, solamente unos pocos y pequeños grupos habían sido
llevados por unos pescadores a ver el Bosque de Ombúes antes de mi llegada.
A falta de indicaciones, los visitantes tras bajar del bote que los había transportado
deambulaban libremente por el interior del monte. La ventaja para el visitante era que
no tenía límite de tiempo, pero por otro lado no tenía la certeza de ver los ejemplares
mas grandes y mas llamativos y tampoco tenía quien le diera información si la requería.
La desventaja para el pescador era que debía esperar pacientemente al lado del bote
hasta que retornaran los visitantes.
El propio monte, por su parte, era recorrido por todos lados, había quien subía a los
árboles y hasta quien dejaba inscripto su nombre en la corteza.
Es por eso que una vez diseñado un senderito muy simple, que no hacía mas que unir
tramos de varios senderos hechos por el ganado durante añares, la nueva fue muy
bienvenida por los boteros y visitantes.
La experiencia perdía aquella “Naif” sensación de explorar el monte por cuenta propia,
pero como se buscó que el senderito pasara al lado de los árboles mas llamativos y
ponía un principio y un fin claros, fue fácil que los boteros aceptaran guiar a los grupos
que yo mismo no pudiera guiar.
Ese fue el éxito del Bosque de Ombúes.
El diseño de los senderos interpretativos es todo un desafío. Un mismo monte puede
“dar” una lindísima experiencia natural si el sendero está bien hecho o puede generar
una experiencia pobre y aburrida si está mal hecho. Quien vaya a diseñar un sendero
para visitantes, lo primero que debe hacer es tomarse mucho tiempo y recorrer
absolutamente todo el predio anotando la situación de posibles puntos de interés, como
grandes rocas, vistas, buenos ejemplares de cada especie de árbol, donde las epífitas se
vean bien, donde los helechos sean mas abundantes, un claro con regeneración, un sitio
con árboles caídos etc. Luego debe ir uniendo cada punto de interés, pero no uniéndolos
por líneas rectas, sino uniéndolos según lo permita el suelo y la pendiente para
minimizar la erosión. Aparte habrá que buscar la armonía, evitando curvas demasiado
cerradas donde el público acortará camino y rectas largas donde la gente se aburre un
poco. Pero no hay que exagerar con las curvas porque es allí donde si el diseño es malo,
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buena parte del ángulo visual de los visitantes está ocupado por los demás miembros del
grupo.
El predio estatal es muy pequeño, además el ancho del monte es de solo unas decenas
de metros y como se trata de terreno llano y el bosque era muy abierto, no hubo mas
remedio que diseñar un sendero que a decir verdad no daba para otra cosa que hacer
pasar la gente de ida y vuelta por los mismos lugares. Ese hecho tenía la desventaja de
que el sendero era pisado dos veces en el mismo sitio por el mismo grupo de personas.
Hace un par de años aprovechando el hecho de que el sotobosque se ha desarrollado
mucho decidí ampliar el sendero de tal forma que en tres zonas el público se desviara
del sendero principal. Con eso ahora el visitante accede a zonas que antes no transitaba,
lo que le permite ver nuevos aspectos del monte y además el sendero principal es usado
solo en un sentido, lo que minimiza su erosión. La abundancia del sotobosque aminora
la visibilidad dentro del monte y por eso la gente ignora si la otra parte del sendero está
cerca.
Es muy interesante ver como el tamaño de los grupos incide en la experiencia natural.
Eso tiene dos componentes, lo relativo a los animales y lo relativo al público en si
mismo.
He observado que los visitantes que forman grupos pequeños tienen mas oportunidades
de ver las aves del interior del monte, como zorzal, paloma de ala marrón y cardenal
azul y también son los que ven mejor a los lagartos y hasta a las mariposas cuando están
posadas.
En los grupos grandes, de hasta 30 personas, solo las primeras personas llegan a ver
esos animales.
En cuanto al componente humano, es inevitable que la gente converse en los grupos
grandes, por tanto no solamente se pierden de ver a las aves, sino que se dificulta oír los
cantos y también se perjudica la interacción guía-visitante. En los grupos grandes, los
visitantes que van atrás tienen constantemente muchos cuerpos humanos delante, lo que
quita visibilidad y empobrece mucho la experiencia.
Está claro que el tamaño del predio del Refugio de Fauna Laguna de Castillos no
permitirá proteger mas que una mínima muestra del Bosque de Ombúes que bordea la
laguna.
Desde 1992 todo el resto del Bosque de Ombúes quedó incluido dentro del Área
Protegida Laguna de Castillos, un área protegida de límites no claros, que tendría mas
de cincuenta mil hectáreas abarcando toda la laguna, todos sus bañados y que llegando a
la costa abarca el Cabo Polonio, cierta superficie de mar y las islas.
La mayor parte de esa área está compuesta por campos privados y la gestión tendiente a
la conservación de la naturaleza es mínima, habiendo algunos vecinos que incluso han
canalizado sus bañados.
Por suerte el Bosque de Ombúes ha demostrado ser muy interesante para el público y
con el tiempo algunos propietarios han comenzado a tomar medidas prácticas de
conservación.
En “La Barra Grande” existe una clausura ganadera que cuenta quizás ya con diez años
en un tramo de unos doscientos metros de monte. El primer año hubo muy buena
reproducción de ombúes y de casi todas las especies de árboles acompañantes salvo el
coronilla. En años subsiguientes no se constató un sucesivo aumento en el número de
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ombucitos nuevos. Aquí el ecosistema está en mejores condiciones que en la parte
estatal porque hay buena población de carpincho y guazubirá, animales que pastan y
ramonean dentro del monte.
En “El Monte Grande” desde el 2000 se mantienen cercos de ramas para proteger a los
grupitos de ombúes que crecen espontáneamente y en 2004 se levantó un cerco eléctrico
que permite a los propietarios poner y sacar ganado en la zona visitada por los turistas
con el fin de mantener el pasto corto y minimizar la renovación del sotobosque.
En “La Guardia del Monte” no se ha hecho un manejo especial del monte de ombúes,
pero existe gran preocupación por el combate a la caza furtiva. Actualmente sus
propietarios están muy preocupados por el rápido deterioro del bosque debido a la
influencia perjudicial que produjo el prolongamiento del período de anegamiento tras la
construcción de canales de drenaje en los bañados por parte de vecinos.
Dado que la mayor parte del área protegida designada está en manos privadas, será muy
difícil que a largo plazo se pueda proteger la totalidad del bosque de ombúes, ese gran
anillo que constituye una rareza botánica. Habrá que conversar, negociar y ejecutar
acciones.
Tendrá que haber mas guardaparques, quienes en definitiva podrán orientar a los
propietarios y controlar que se ejecuten las medidas. La naturaleza no se conserva por
decreto.
Ante todo habrá que hacer que la sociedad uruguaya incorpore nuestra naturaleza al
concepto de Patrimonio Nacional. Nuestros montes naturales, el ñandú y la palma butiá
no se pueden proteger en Korea o Guatemala, su conservación solo es posible aquí, por
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tanto su presencia es Patrimonio Nacional y es tan irremplazable como un cuadro de
Blanes.
Solo cuando nuestros bosques naturales sean realmente reconocidos, solo entonces se
los podrá conservar bien, pero hay que empezar y en eso estamos.
Juan Carlos Gambarotta
Guardaparque
Refugio de Fauna Laguna de Castillos
Castillos, 27.200

Minas


La ciudad de Minas es la capital departamental de Lavalleja y se encuentra ubicada al sureste de Uruguay, a 120 kilómetros exactos de Montevideo. Ubicada entre las sierras de Minas y Carapé, y rodeada por el hermoso río Santa Lucía, la ciudad ofrece propuestas variadas para visitantes de todas las edades y gustos: recorridos por el casco histórico y paseos al aire libre que permiten un contacto armónico con la naturaleza.

Minas debe su nombre a las riquezas minerales que presentan sus suelos; sus primeros habitantes fueron algunas familias galesas que se instalaron atraídas por la prosperidad que ofrecía la zona, rica también para la ganadería.

Su clima se caracteriza por ser húmedo y su paisaje ofrece numerosas y bellísimas vistas panorámicas tanto de día como de noche desde las alturas que rodean toda la ciudad.

Paseando por la ciudad es posible visitar la Plaza Libertad, cuyos jardines y palmeras atraen la vista de los locales y de aquellos visitantes que caminan por su magnitud por vez primera. Una enorme fuente de agua y un monumento al inolvidable Gral. Juan Antonio Lavalleja le aportan también su color. La Casa de la Cultura es el lugar histórico donde nació Lavalleja y allí hoy funciona el museo local, que permite recorrer los distintos momentos históricos de la ciudad junto al quehacer de otros grandes hombres dedicados a las letras. La catedral, de sobria fachada, es otra alternativa para conocer la arquitectura de la ciudad.

Para los amantes del aire libre, un paseo por el cerro Ventura es una excelente opción para, alejados de la ciudad, comenzar a disfrutar de sus atractivos naturales. Al llegar a la cima, el visitante se encuentra con el monumento más grande realizado en honor al prócer uruguayo José Artigas. Por proximidad, el cerro Pan de Azúcar y la ciudad balnearia de Piriápolis son dos destinos que merecen conocerse y que significan para el visitante la posibilidad de unir las montañas con el mar.

Historia [editar]
La ciudad fue fundada en 1783 como Villa de la Concepción de las Minas, cuando un número de familias (152 colonos) de las regiones españolas de Asturias y Galicia se establecieron en el área luego del frustrado intento de poblar la Patagonia. La idea de una ciudad en el área fue al principio planteada en 1753 por José Joaquín de Viana, gobernador de Montevideo, quien buscó crear un centro de población en la zona de las minas. El Ministro Real de Hacienda de Maldonado, Rafael Pérez del Puerto, fue comisionado por el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo para designar el sitio para la ciudad, sobre la que permanece localizada actualmente. En marzo de 1783 Pérez del Puerto delineó el lugar.1 2
En 1805 fue erigida la Parroquia de Nuestra Señora Inmaculada Concepción, siendo su primer párroco Juan Ximenez y Ortega.
Luego de la Revolución de Mayo, el 24 de abril de 1811 la villa fue liberada del dominio realista por las fuerzas de Manuel Francisco Artigas.
En 1837 fue creado el Departamento de Minas, llamado en 1927 Departamento de Lavalleja en honor a Juan Antonio Lavalleja.3
Salto del Penitente
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Salto del Penitente (Foto tomada desde el parador (2006))


Desde el interior del Parador se ve el Salto (Foto del Interior del Parador (2006))
El Salto del Penitente es un salto de agua de más de sesenta metros de altura, está situado en el Parque Salto del Penitente, en Uruguay, más exactamente en el departamento de Lavalleja cerca de su capital, la ciudad de Minas. La entrada al parque se encuentra en el km 125 de la ruta 8. A partir de la entrada hay que recorrer 16 km, por un camino entre las sierras de un gran valor paisajístico.
Al costado del salto se encuentra un parador de reciente construcción, terminada en agosto de 2004. El parador está enclavado en las rocas, sobre el salto, del cual se tiene una gran vista. La construcción es moderna y a la vez cálida por el uso de la madera y unos enormes ventanales que permiten ver el paisaje en toda su belleza.
El complejo, además del parador y del restaurante, tiene un refugio donde se pueden alquilar habitaciones como para pasar la noche en sacos de dormir. También se alquilan caballos como para realizar una recorrida.
Actualmente el Parque Salto del Penitente es dirigido por Alberto Vignale, un productor agropecuario, que ha sabido darle al lugar su toque personal.
Salus era la diosa romana de la salud, hija de Esculapio. Salus, palabra latina que significa literalmente «salud», es un calco para la mitología romana de la diosa griega Higía.

Colonia


obre la ribera norte del Río de La Plata se encuentra la ciudad de Colonia del Sacramento, capital del departamento de Colonia. Fue el almirante Manuel Lobo, por entonces gobernador de Río de Janeiro, quien hacia 1680 fundó Colonia do Sacramento, una típica ciudad portuguesa del siglo XVII que hoy en día encanta a miles de turistas del mundo por su riqueza arquitectónica tan bien conservada.
Esta bellísima ciudad puede ser visitada en cualquier época del año, ya que en ella predomina un clima templado. En verano, las temperaturas medias oscilan entre los 22 y los 30ºC; durante el invierno las temperaturas disminuyen hasta los 5ºC.
El bello trazado de Colonia contrasta notablemente con los planos arquitectónicos que comparten todas las ciudades de origen español.
Justamente por su particular arquitectura fue declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad.
Ubicada a 177 kilómetros de Montevideo, Colonia limita al este con el departamento de San José, al norte con el de Soriano, al sur presenta un litoral extenso sobre el Río de la Plata y al noroeste un tramo sobre el río Uruguay.
Debido a su cercanía con Buenos Aires (Argentina), muchos visitantes arriban desde la ciudad porteña por vía fluvial para recorrer las calles angostas y pintorescas cubiertas con brillosos adoquines.
Perderse por sus calles históricas, subir las escaleras de su faro, visitar sus iglesias, sus varios museos y casas antiguas son algunas de las actividades que realizan los turistas durante su estadía en la ciudad.
Prestigiosos hostales de nivel internacional esperan al visitante tanto en el casco histórico como en la parte nueva de la ciudad para hacerlo sentir habitante ilustre de tiempos en que portugueses y españoles se disputaban la estratégica ciudad.
La Plaza de Toros, hoy abandonada al paso del tiempo, es otro de los atractivos de Colonia que el visitante no puede dejar de admirar, aunque ahora las corridas taurinas sean sólo parte de nuestra imaginación.

Minas

Art Hotel Cumbres de Ballena, en la cima del paraíso



Aca voy a mechar mis apreciaciones copn una nota de Francisco N. Juárez ,. que escribe tan bien y conoce bien de lo que habla , usualmente en el diario La Nacion . Quiero contarles de qué se trata el paraiso : es el hotel-art Cumbres de la Ballena, en lo más alto de las 50 hectáreas de la sierra del Diablo y cerca de Portezuelo, en Uruguay, esta al tope de una belleza panorámica disponible a casi 350 metros sobre el nivel de mar, desde donde se avista cerca de 100 kilómetros de litoral marítimo que, por la noches, enhebra las luminarias costeras de Punta del Este y hasta de José Ignacio. Suma los estrellados reflejos de la laguna del Sauce, la pista y los despegues que operan del Aeropuerto Internacional y titilan luego contrastados con las serranías de Piriápolis.

Este hotel tiene 17 habitaciones de lujo y un centenar de metros cubiertos con sectores de techo de cristal a cielo abierto, como los que protegen el jacuzzi interno. En la terraza privada de la suite, otro jacuzzi prodiga el placer sedante en la terraza y bajo el sol.

Todas la habitaciones tienen sectores privados como terrazas , decks, desayunador, vestidor, equipo de audio CD Bang & Olufsen digitales y el espacioso baño, con duchadores separados además de una bañera tradicional y jacuzzi interna y externa ya señaladas. Un dia que fui al hotel, la dueñla me dijo que estaba allí pasando su luna de miel nada menos que la hija del director de Conaprole, la empresa láctea mas importante de Uruguay .

Por una llamada al 00598 42-78689, o en Buenos Aires al 4331-8621) se pueden reservar habitaciones rondando los 400 dolares con desayuno para dos.

Cumbres de la Ballena está a cargo de Ivanna Holjevac experta en gastronomía y hotelería e hija de los creadores del lugar: Ana María Cherubini de Holjevac e Iván Holjevac, sus padres.

Ellos compraron la cumbre. Iván, arquitecto croata, diseñó la primera vivienda y luego yuxtapuso una secuencia ecléctica de elementos decorativos para este mirador en tres plantas, rodeado de varios espejos de aguas ornamentales, arcos y estatuas, que se suman a la gran piscina y su deck, conjunto que en ventana, terraza o pasadizo es un sitio espectacular de los paisajes marítimos en más de 180 grados.

Se llega desde la ruta interbalnearia entre Punta del Este y el aeropuerto, si se desvía en la rotonda que a la derecha da a la ruta pavimentada 12. Hay que recorrerla poco más de 3,5 kilómetros y a la derecha se hace el desvío pavimentado que trepa el empinado cerro.
En el camino, una sorpresa bien uruguaya : unos 300 metros antes de la ultima curva de trepada, hay una subida en la cual , si dejas el auto parado en puntom muerto, este sube solo . Descubris el lugar porque en temporada altya siempre hay unh auto parado comprobando el truquito. ¿ Como va a subir solo una cuesta ? ¿ Hay un imán ahi ariba, aparte del hotel ma´s lindo del mundo? Algunos dicen que es un efecto optico, y que la aparente subida en realidada es una bajada. Es otro de los misterios uruguayos .
El hgotel tiene otrra uruguayez , que es que le da la bienvenida a los curiosos que uiqrena recoerrerlo, sin cobrar unos pesos por eso ( Carlos Paez Vilaró nos hace la chanchada de cobrara la entrada para chusmear su Casapueblo, segun los encargados " para preservar la intimidad de los pasajeros" ...vamos, si asi fueran no te dejarian pasar ni pagando!)
Su amplio restaurante, que bautizaron Soleado, es famoso por sus ventanales de techo a piso y, sobre todo, por su comida gourmet de cocina franco-italiana, y esata abierto a todo publico. Los habitués recomiendan los risotto y la sopa de cebollas cocida -bien reducida con vino blanco-, que sirven gratinada con tostadas al queso gruyére. También goza de prestigio un medallón de lomo saltado a la sartén con échalotes al vino tinto, un filete de mero saltado o el salmón rosado grillé. Una comida llega hasta los 60 dólares o más, en tanto que los tes del lugar -famosos por sus abundantes y exquisitos salados y tortas- resultan un festín acompañados por champagne, a 32 dólares. La carta de vinos es un tema aparte : muestran botellas de dos mil dolares .
La historia del lugar podría reconstruirse a partir de los rincones de cada sala y desde el ingreso primerizo en el lobby, donde lucen desde los postigos helénicos traídos de la isla Santorini -ese paraíso del Egeo- hasta un macizo ajedrez trabajado en Polonia con gubias artesanales, patria también de otras expresivas tallas de formas humanas, coloridas y en una pieza. Abundan los querubines que repiten inocencia y un tramo de frontispicio de figuras celestiales que conviven con vigas de barcos de otros tiempos.
El bar es también marino: su mostrador es la gran tabla de una borda envejecida, pero que conserva sus cornamusas, como para que de allí se amarren quienes saben que el cóctel preferido llegará en sus genuinos componentes. Un mayúsculo arcón como si albergara los caudales soñados por los filibusteros puede ser, en cambio, un lugar de reserva de buenos vinos, tesoro al fin.
La mano de Iván, el arquitecto dueño de casa, está en cada paso, con la inspiración heredada de Tata, su padre dinamitero-constructor en los montes del Zillertal del Tirol. El reclutamiento de infinidad de objetos de arte testimonia la viajada vida de Ana María Cherubini, la esposa de ascendencia ítalo-francesa, que nació en Ramos Mejía y se crió en Mendoza. La hija Ivanna, que fue chef, heredó los hábitos culinarios de la abuela paterna, Baba, que fue cocinera en un campamento minero.
Es, indudablemente, un lugar diferente para gente diferente. También un spa, con sauna finlandés, pileta de hidromasaje climatizada a 40º C, salón de relax y sala de aparatos con bicicletas estáticas, escalador lifetimes programable y control cardiovascular, además de otros equipos para musculatura y massage service .

La piscina deck posee servicio de bar y quienes deseen usar muscularmente la comarca pueden hacer mountian biking e hickinng. En 5 minutos se desciende hasta el tee del 1 del Club del Lago y sus canchas de tenis y paddle o las playas de Portezuelo y Solanas.

Pero lo mejhor que tiene le Cumbres de ballena ( ademas de su entrada con puertas balinesas sobre un estanque , su exquisito buen gusto, su ambientacion y su mezcla de estilos folk y fashion ) son los crepúsculos , que vistos desde su terraza llena de almohadones y sofas balineses , duran más. Los uruguayos lo disfruatn con un caro té Twinings . Los más chetos, sonrbiendo champagne. Quien les habla, sacando fotos. Y todos, ricos y no tanto, rompemos en aplausos con cada puesta de sol desde este lomo de ballena que navega sobre una costa hermosa.